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Enseñanzas de una crisis: sostenibilidad y revolución

La cuarentena nos ha sentado a pensar las cosas importantes de la vida, de eso no hay duda. 

Todos sentimos mucho miedo cuando empezó, pensamos que nos íbamos a infectar y hubiera sido mejor estar en el campo en un sitio menos lleno de gente. Al ver en las noticias que estaban arrasando con todo en el supermercado algunos imaginamos de inmediato qué pasaría si nos quedamos sin comida (otros pensaron en el papel higiénico, pero es que no muchos conocen el maravilloso y siempre higiénico bidet),  bueno... en últimas cultivamos alimentos: no nos vamos a dejar morir. 

No sé si fui sólo yo, que me fui de prepper imaginaria y llegué a pensar si no hubiera luz, internet, acueducto, aseo, definitivamente sería capaz de abandonarlo todo e irme a mi finca a vivir de lo poco que sé, pero el mucho ímpetu que creo que tengo. 😬🤣 El punto es que quiero declarar que estoy 100% dispuesta a dejarlo todo y vivir de la manera más sencilla si el capitalismo se llega a acabar, y lo haría dichosa, también he visto que muchos sentimientos colectivos están orientados por este lado, y me hace aún más feliz porque al fin le estamos dando al campo la importancia que tiene.

Hace poco vi el documental producido por Michael Moore, dirigido por Jeff Gibbs "Planet of the humans", el cual están bajando constantemente de YouTube, y no he podido encontrar en español, pero realmente se los recomiendo (si ya el link no funciona, échenle una buscada en Google). En este documental vemos cómo hasta las energías renovables son muy poco sostenibles, es desolador pero es información que debemos saber, sobre todo si estamos trabajando para tener un mundo más sostenible. Mi conclusión de esto, fue que debemos regresar a lo más básico para ser realmente sostenibles, volviendo siempre a lo mismo: la soberanía alimentaria, la auto sostenibilidad y el minimalismo. Somos muchos, consumiendo muchas cosas al mismo tiempo, y si no cambiamos esta tres cosas, nada más va a cambiar.

Por otro lado la cuarentena ha dejado espacio a los más poderosos para seguir abriendo la brecha de desigualdad, y lo han hecho sin importar que nos demos cuenta, porque finalmente saben que a muchos se les va a olvidar, y pues como no podemos salir a quejarnos porque estamos muertos de miedo encerrados. Acerca de este tema he estado refunfuñando por semanas, sintiéndome impotente cuando veo que se roban la comida de los mercados, usan el dinero que pagamos para comprar armas para contenernos, que vivan de nuestros impuestos y nos llamen "atenidos", que nos priven de decidir sobre qué hacer con nuestros recursos naturales: un sinfín de razones para estar bravísimos.

Ante tanta impotencia busqué estrategias reales para sobrellevar esta situación: y el dinero respondió parte de mis preguntas. ¡Pues claro! Nuestro dinero mueve montañas, a veces triste y literalmente.

Si tenemos el poder de decidir en qué gastar nuestro dinero, y el dinero es poder: gastemos nuestro dinero sabiamente, pues comprar es votar. Descubrí que ya lo he estado haciendo de a pocos y hace un tiempo. Comprando directamente al productor de alimentos orgánico (que aunque no crean, no es tan caro), comprando al emprendedor, al artista. A esos órganos pequeños de la economía que realmente son los que la mantienen en pie, y si los apoyamos pueden crecer y crecer. En ese momento decidí programar mis compras mejor y dije que nunca iba a comprar en una gran superficie. En esa semana entendí por qué fue tan difícil esa transición: estas personas no tienen plataformas, no tienen ayuda de nadie para crecer ni para que las conozcan, en cambio, las grandes empresas lo tienen todo fácil: muchas no pagan impuestos, entre más grandes sean menos pagan a los bancos, tienen acceso a la última tecnología, y claramente el usuario final prefiere toda esta facilidad reunida. 

Déjenme decirles que no es tarea fácil, pero se puede, y a veces sale más barato, es más saludable, más rico y gratificante comprar a pequeños empresarios y productores que a los gigantes. Por ahora armé una guía de dónde comprar al productor orgánico de alimentos en Colombia,  se ha crecido bastante con el tiempo (la pueden encontrar dando clic aquí, o siempre estará en este mismo blog), también he ido incursionando en el mundo de la moda sostenible y pronto haré una guía de esto también (aunque dando clic aquí pueden encontrar algunas en un blog post antiguo), y para otras opciones escríbanme que no muerdo 🐯.

Hagamos la revolución desde nuestra billetera. Siempre prefiramos lo orgánico, lo natural, lo biodegradable, lo básico. Realmente no nos alcanzamos a imaginar lo mucho que cambiamos al mundo cuando cambiamos nuestra forma de consumir: pero lo estamos haciendo, y desde lo pequeño se empieza. Sé que es más fácil pedir un domicilio con todo empacado y listo para comer... ¿pero es eso bueno para nosotros y para el planeta? 

 

It's revolution baby!!! 🦀🥬💪🏽

 


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