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¿Te gustaría que te compostaran cuando te mueras?

Todos nos hemos enfrentado de lejos o de cerca a la muerte en algún momento de nuestras vidas, pero seguramente nunca nos hemos detenido a pensar qué efecto medio ambiental tiene cremar o enterrar a una persona. 

La cremación se ha vuelto mucho más popular que el entierro en los últimos años, y aunque es mejor cremar un cuerpo que llenarlo de formaldehído y enterrarlo encima de una capa de concreto; la cremación es todo menos ecológica. 

La huella de la cremación depende de cómo y donde se realiza, por ejemplo en India creman los cuerpos en una fogata en donde se necesitan al rededor de 50 kilogramos de árboles, además de ser al aire libre. En Estados Unidos y gran parte de Colombia las cremaciones se realizan en un crematorio, el problema de estos es que se necesita mucha energía, y el dióxido de carbono que se emite. Y aunque en teoría estos crematorios deben tener un filtro especializado, este sólo funciona para para metales pesados como el mercurio de los empastes dentales, el cual es bastante tóxico. Se estima que cada cremación genera 242, 49 kilos de CO2. 

Existe otra opción, la liquidificación (o hidrólisis alcalina), este proceso no genera emisiones y al final queda una especie de fertilizante que puede ser utilizado. El problema es que aún es legal en apenas unos estados de Estados Unidos. En este proceso, los cuerpos se colocan en una máquina que contiene una mezcla química de agua y álcali. Luego, la mezcla se calienta y se mueve en la máquina. Con el paso de las horas, el cuerpo se va descomponiendo naturalmente, lo que da como resultado un líquido residual compuesto por aminoácidos, péptidos, sal, jabón y huesos, el último de los cuales se descompone en ceniza blanca.

En mayo del 2020 se creó en Washington, Estados Unidos un sistema que ya es legal en el que literalmente se composta el cuerpo. Y sí... yo sé que es raro emocionarse con algo así pero personalmente me parecería increíble haber llegado a este mundo para cuando me tenga que ir volver a ser parte de él, aportándole nutrientes en vez de polución. El proceso se llama reducción natural orgánica, y la marca que hace esto posible se llama Recompose. El cuerpo desnudo es puesto en una cámara especial con aserrín, alfalfa y paja. Esto, junto al calor generado (llega a alcanzar temperaturas de hasta 71 grados celcius), abundante oxígeno y bacterias que están naturalmente en el ambiente y en nuestro cuerpo logra que el cuerpo se descomponga en 30 días (incluyendo huesos y dientes), logrando una tierra llena de nutrientes que puede ser usada para fertilizar en tu propio jardín, o también puede ser donado. Para las extremidades artificiales, rellenos dentales, marcapasos y otros artefactos hacen un escáner previo, este material se recicla cuando se puede, de otro modo es debidamente desechado. Los microbios que pueden ser dañinos son eliminados gracias a las altas temperaturas que llegan a tener el proceso, aunque sí tienen 4 restricciones: personas que murieron por ébola, tubeculosis, enfermedades de priones o pacientes con implantes de semillas de radiación, usadas para algunos tipos de cáncer.

Seguramente en el futuro cercano se crearán muchos más sistemas parecidos, es necesario pensar en la huella de todo lo que hacemos. Yo espero que para el momento de mi muerte pueda hacer algo así, ¿y tú qué prefieres? ¡Déjalo en los comentarios!

 

Instalaciones Recompose:

 

(Imagen tomada de la web de Recompose) 

 

Máquina de liquidificación:

(Imagen tomada de google)

 

 

 

Fuentes:
https://www.nationalgeographic.com/science/2019/11/is-cremation-environmentally-friendly-heres-the-science/#:~:text=Matthews%20estimates%20that%20one%20cremation,of%20CO2%20emissions%20each%20year.

https://recompose.life/

https://www.cnet.com/features/the-misunderstood-funeral-tech-thats-illegal-in-30-states/


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