Para usarla, previamente tienes que sumergirla un minuto en agua tibia, cuando se ha empapado bien y está suave, ya puede usarse, tanto con tu limpiador habitual como sin él. Lo ideal es aplicarla haciendo movimientos circulares para llegar a todas las zonas del rostro con suavidad. Una vez acabada la limpieza, se aclara y se deja secar al aire. Mantener en un sitio seco.
La vida útil de una esponja de konjac es aproximadamente dos meses. Pasado ese tiempo, las fibras vegetales ya estarán bastante deterioradas y conviene cambiarla. De paso, cada una o dos semanas puedes hervirla para eliminar microorganismos.